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Estoy a punto de publicar un nuevo libro para el Kindle, que con el título de “Mundo Humano” recoge los artículos de dicha categoría en mi blog habitual. Releyéndolos me ha parecido interesante retomar éste que publiqué el pasado 22 de febrero de 2010 y republicarlo aquí:

La importancia de combatir el autoritarismo

A través de la historia, España, y Europa en general, han demostrado tener una clase dirigente no demasiado dispuesta a permitir que sus habitantes pudieran disfrutar de aires de libertad. Y eso hacía que no se pudieran crear oportunidades para progresar adecuadamente en el ámbito de la vida, y que la única posibilidad real de salir de la pobreza fuera emigrar al otro lado del charco.

Si bien es cierto que el momento actual es diferente y que nunca hasta ahora habíamos disfrutado de un período tan prolongado de libertad individual, nuestro futuro nos aparece incierto. Porque no olvidemos que los cortos períodos de libertad anteriores han parecido más pausas para permitir a las élites del poder recoger información suficiente sobre los opositores para luego aplastarlos. Y así es como podríamos catalogar a la efímera Segunda República española: un período de salida al exterior de las personas progresistas para que luego la clase tradicionalista pudiera eliminarlos con el resultado de la guerra civil. No olvidemos que España nunca ha abandonado completamente su condición de país feudal con sus “señoritos” feudales incluidos. Sólo hay que escuchar como llaman los medios de comunicación a los dirigentes regionales del PSOE, partido actualmente en el poder: barones. Y de la oposición tres cuartos de lo mismo, que de aquí nadie se salva…

Las crisis económicas suelen ser períodos de excusa para recortar derechos adquiridos. Es imposible poder tragarse el discurso de que los gobiernos y economistas no tenían ni idea de que llegaría una crisis como la que (sobre)vivimos ahora. Porque si un humilde servidor, alejadísimo del poder, podía hace años leer artículos y libros sobre la llegada de una gran crisis, sobre todo por internet, que nadie me intente convencer de que los dirigentes del mundo no sabían nada. A no ser, que esta crisis hubiera sido gestada por esos mismos dirigentes, de gobiernos y grandes empresas, durante años, para recortar el amenazante aumento de las libertades de los ciudadanos del mundo pertenecientes a las clases sociales distintas a las suyas. Está claro que un plan como éste no se realiza de un día para otro. Por cierto, ahora es el momento para llamarme conspiracionista y difamar mi argumento.

El autoritarismo suele avanzar poco a poco, casi imperceptiblemente. Una ventaja que al menos sí hemos conseguido los ciudadanos del mal llamado primer mundo es que el autoritarismo ya no se impone con golpes de estado aparentes, pero sí sutiles. Ahora los aprendices de autócratas tienen que realizar ideas ingeniosas para llevar sus planes a cabo. Como cuando vamos por el metro y nos dicen que las cámaras están ahí “por nuestra seguridad”. O tienen que estrellar aviones en unos rascacielos para poder quedarse con el petróleo de Oriente Medio… Es cierto que no puedo defender con argumentos sólidos tales afirmaciones, sin embargo las cosas muchas veces parecen lo que son.

Por ello, si perdemos nuestra libertad, lo perdemos todo. Repito para que no quede ninguna duda: “si perdemos nuestra libertad, lo perdemos todo“. Lo digo para contrarrestar esas opiniones que manifiestan su desacuerdo con el movimiento en defensa de la libertad de expresión en internet argumentando que nos movilizamos por una cosa sin importancia comparándolo con, por ejemplo, el paro, que está a niveles desorbitados. Sin embargo, los castillos no se contruyen por las almenas. La amenaza a la libertad que en este momento se está combatiendo en internet es una amenaza real. Una amenaza autoritarista que si se convierte en realidad, no sólo afectará a internet sinó a cada rincón de nuestras vidas. Porque, como demuestra la historia, esa gente no suele pararse ahí. Suele continuar hasta llenar con su opresión cada milímetro de nuestra existencia. Y si en ese momento se consigue un 100% de ocupación y desaparece el paro, ya me diréis de qué sirve vivir en una sociedad con el estómago lleno y la cabeza vacía. Lo siento, pero yo no quiero ser un zombie.

Por todo ello, la importancia de combatir el autoritarismo es mayúscula. No podemos permitir que este siglo nuevo y brillante sea un clon del nefasto siglo anterior.

Y para acabar, uno de mis vídeos favoritos de Mylène Farmer, Desenchantée (Desencantado), que nunca me cansaré de ver ni escuchar, donde se resume la idea que he intentado transmitir: primero es la libertad, luego viene todo lo demás.

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Sobre

Sorprendido y curioso por la vida humana; admiro a los creadores, inventores, los que abren nuevos caminos e intento también poner mi granito de arena. Comencé Crónicas Subterráneas en 2007, y aquí sigo al pie del cañón gracias a sus lectores. Además, escribo libros, hago vídeos, dibujo, fotografío, diseño camisetas, y todo lo que se me ocurra de forma creativa.





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